viernes, 19 de febrero de 2016

EL TEOREMA DE LOS TONTOS



Existen comportamientos que acompañan el día a día de todas las organizaciones, sean grandes o pequeñas. El deseo de ascender, consolidarse, conseguir respeto dentro de la organización, es uno de ellos.
En tiempos de crisis, es importante tomar nota de los mecanismos que suele desarrollar la gente para lograr el éxito que espera dentro de la empresa a la que pertenece. Si bien la literatura nos refiere que dicho éxito debería estar en consonancia con los valores, objetivos y metas de la organización (su cultura), lo cierto es que, si la organización está en dificultades, los valores culturales podrían debilitarse y otros mecanismos de supervivencia/éxito cobrar fuerza.
Así, por ejemplo, una cábala es un grupo de dos o más personas que se asocian secretamente para tramar un propósito común, generalmente el de ascender.
La razón del éxito de estas confabulaciones es un truco de la lógica del comportamiento, poco conocido. Lo llaman el Teorema de los Tontos y fue inventado hará unos veinte años por el innovador de programas de computación John Munzer. El teorema de los tontos establece que en un grupo de “n” personas, “k” de ellas serán tontas y la proporción “k” sobre “n” es una constante mayor o igual a 2/3. En otras palabras, esto quiere decir que en cualquier grupo de personas, dos terceras partes de ellas serían tontos.
¿Por qué hay tantas personas tontas en el mundo? El teorema explica que dentro de un grupo de colegas, los individuos eligen si se han de comportar como tontos o no, basándose en su percepción de sí mismos frente a sus iguales.
Esta es la única forma posible de explicar el gran número de tontos que perciben sueldos altos en el mundo corporativo. Vamos a ver cómo aprovechan el teorema de los tontos los gerentes hábiles.

Teoría de la conspiración… para ascender.
En cierta ocasión, se hizo una entrevista al presidente de Mitsubishi sobre el tema del empleo vitalicio en las industrias japonesas. “¿Qué hacen ustedes si un gerente medio empieza a reducir su rendimiento? ¿Qué hacen con él, si están comprometidos a emplearlo durante toda su vida?”.
El presidente respondió inmediatamente: “¡Bien, ese es un problema que hemos estudiado mucho! Primero revisamos la situación, para ver si hay algo que podamos cambiar para mejorar su desempeño. Pero si realmente no sabemos por qué ha bajado su rendimiento, entonces lo ascendemos. Porque, en un 72,4% de las veces (poco más o menos), cuando ascendemos a alguien, su desempeño mejora de inmediato”.
Al ascenderlo se mejora la imagen que tiene de si mismo en relación con los otros gerentes de su mismo nivel, de manera que, obviamente, deja de conducirse como un tonto y empieza a comportarse como una persona no tonta.
En algunos negocios este teorema se puede usar de modo más inteligente aún. Por ejemplo, el paradigma de los almirantes holandeses que nos explicó Meter Kraljic es el corolario del teorema de los tontos. Este, según Kraljic, postula que, dentro de un grupo formado por personas del mismo nivel, una cábala puede influir en la impresión que tiene el grupo respecto de quién es tonto y quién no. Es sumamente sencillo.
No hace mucho, dos oficiales subalternos de la marina holandesa hicieron un pacto. Decidieron que cuando participaran en las diferentes funciones sociales de la marina, harían todo lo posible por contar a todo el mundo la magnífica persona que era el otro.
Revelaron este pacto al público el día que ambos fueron nombrados almirantes, los dos almirantes más jóvenes que jamás haya tenido la marina holandesa. Su cábala había influido en las impresiones de su grupo de colegas en la organización. Además ayudo al proceso de creación de héroes. Lo importante aquí es que creer es ver. Esto es mucho más efectivo que aquel viejo concepto de que ver es creer.

Las Ventajas de las cábalas y otras “tonterías”

El teorema de los tontos mejora muchísimo el principio de Peter, el cual sostiene que una persona asciende hasta su nivel de incompetencia, en donde se detiene su carrera. El teorema sostiene exactamente lo contrario: Mientras podamos progresar en la imagen que tenemos de nosotros mismos en comparación con los demás, continuaremos avanzando y siempre estaremos preparados para aprovechar las oportunidades. El papel que desempeñan la cábala y el grupo de colegas es crucial en la mejoría que logremos en la estimación de los demás.
La cábala es una palanca útil para elevar nuestra posición, y además es importante como mecanismo de protección, ya que ofrece fuerza y apoyo.
De hecho, en las culturas vigorosas, las personas crean y nutren inconscientemente las cábalas que refuerzan sus ideas y posiciones en la compañía. Es decir, hay personas que están conscientes a medias del teorema de los tontos y de cómo funciona; y se guían más por ese principio, que por otros principios más formales.

Riesgos

En ciertas industrias, sin embargo, en especial en las compañías con alta tecnología, las cábalas son desorganizadoras, porque atraviesan las líneas de la compañía. Los programadores de computadores, por ejemplo, tienden a sentir más lealtad por su profesión que por cualquier organización en particular. De manera que cambian de trabajo sin pensarlo, enfocándose siempre en la siguiente prueba.
El resultado es una rotación de personal muy alta en las empresas que están creciendo muy rápidamente y a menudo también una importante pérdida de iniciativa..
En una organización, la confianza y la lealtad al grupo son cruciales. Cualquiera que sea el tamaño de las cábalas, que pueden tener una extensión infinita, pero sus intereses tienen que estar claramente identificados. Si no pueden ser un cáncer de problemas… también infinitos.
La cábala, por definición, está enfocada en algo. Sus miembros pueden tomar prestadas las ideas y reputaciones de los demás miembros para beneficio de sus propios propósitos.
El reto de los buenos gerentes es que esos interesen de la cábala estén alineados con los objetivos de la organización, fortaleciendo sus metas y aprovechando el impulso de estas ambiciosas estructuras no formales pero vivas, para que se transformen en una poderosa palanca administrativa.
Lo contrario sería caer, en nuestra contra, en la peor máxima del teorema de los tontos.

Por Terrence E. Deal/Allan A. Kennedy
*Tomado del libro Culturas Corporativas
Versión y edición Elibeth Eduardo / Perfilnet.com

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